«Helenos que matan helenos, por el simple placer de la guerra.» Andócides, en Contra Alcibíades.
Para iniciar esta categoría me he propuesto publicar un artículo que una vez publiqué en un foro de Historia. Viene a ser una narración y pequeño análisis sobre la Guerra del Peloponeso, «La Gran Guerra», como le llamaban los helenos. Y es que este conflicto, en especial, me agrada sobremanera y me pone a imaginar. Bien dicen los expertos: «La principal utilidad de la Historia, es que nos ayuda a conocer nuestros errores. Aquel que conoce sus errores, tendrá menos probabilidades de repetirlos». La primera muestra de que las civilizaciones, por más unidas que estén, nunca estarán de acuerdo con que camino se ha de seguir.
El conflicto surge a raiz de que, despues de haber derrotado a los medos en las batallas de Salamina y Platea, allá por el 480 a. de C., los atenienses concluyen con que no se puede triunfar sobre el persa sin tener un importante bastión en el mar. A diferencia de los atenienses, los espartanos pensaban que no era necesaria una política agresiva contra el medo, sino más bien, que ya habían demostrado que la Helade era intocable por mar y por tierra. La mentalidad liberal de Atenas les empujaba a los fines imperialistas, mientras que las mentes frías oligarcas de Esparta les orillaba a permanecer enclavados en la Península del Peloponeso por la seguridad de la pureza de sus naciones.
Ambas polis tenían razón, pues Atenas, que está enclavada en el Golfo del Atica, veía su seguridad en el mar, anteponiéndose al poder marino de Persia. Y la potencia hegemónica espartana, como lo era hasta ese momento, se centraba en dirigir a las falanges helenas, poderío que no menguaba con ningún ejército oriental. Así dio inicio una querella que en los primeros meses nadie creería que terminaría en una verdadera guerra mundial de la antigüedad, puesto que el mundo conocido de aquél entonces se limitaba a Grecia, Oriente Medio, una parte de La India, algunas tierras de Europa del Oeste, Escitia, y el norte de Africa.
Puestos en esto, diré que tratar este tipo de temas, aún cuando están bastante vistos, es un poco delicado, pues las fuentes principales, como Tucídides o Xenofonte están muy polarizadas. Mientras algunos eran pro-atenienses, otros eran pro-espartanos.
En la continuación agregaré una lista del material bibliográfico del cual me he servido para esto.